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Los Telegrafistas: Centinelas de la Patria

Viernes, 25 de Abril de 2014 13:49 Francia Tatiana Reyes
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El último viernes del mes de abril se conmemora el Día del Empleado de las Telecomunicaciones de acuerdo a la decisión de las autoridades de la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (HONDUTEL). Sin embargo, esta fecha es para recordar la casi olvidada labor de hombres y mujeres valientes y comprometidas con Honduras y su pueblo quienes con su esfuerzo y dedicación lograron comunicar a los pueblos entre sí. Por ello se decidió dedicar el 27 de abril como el “Día del Telegrafista”, vía decreto 155 del año 1934 aún vigente, siendo presidente del Congreso Nacional, Antonio C. Rivera y como presidente de la República el general Tiburcio Carías Andino.

Así lo asegura el presidente de la Asociación de Jubilados y Pensionados de HODUTEL (AJUPETELH) Alberto Chávez Lezama quien también fue telegrafista durante 37 años y presidente del Sindicato de Trabajadores de las Telecomunicaciones de HONDUTEL (SITRATELH) de 1972 a 1982, quien nos concedió entrevista para que no sólo el pueblo hondureño conozca la vida de estos importantes personajes sino además, los empleados de HONDUTEL que representan las nuevas generaciones en el tema de las telecomunicaciones.

Chávez comenzó su pasión por esta noble profesión a la edad de 9 años pero no fue sino hasta que se graduó de la escuela a los trece años que fue contratado como mensajero. Luego pasó por los puestos de receptor y telefonista para finalmente convertirse en un experto telegrafista asignado por primera vez en Jacaleapa, departamento de El Paraíso. Asegura que el trabajo de los telegrafistas era incansable porque trabajaban las 24 horas del día sin importar el contenido de los mensajes por eso se les hacía llamar “Centinelas de la Patria”.

Chávez Lezama nos relata que el telégrafo fue el primer medio de comunicación rápido que hubo en Honduras donde se enviaban y recibían los mensajes de cualquier índole ya fueran noticias tristes, noticias alegres, noticias comerciales y hasta noticias de amor. Era muy sublime el telégrafo en ese entonces.

El telegrafista fue un técnico especializado que podía maniobrar una pequeña máquina eléctrica llamado aparato telegráfico que operaba a través de transmisiones con puntos y rayas las que el telegrafista transmitía letra por letra hasta formar las oraciones que finalmente conformaban un mensaje. Los había de cinco palabras, de diez, 15 y hasta de 200 palabras. Los telegrafistas se comunicaban por medio de tendidos de líneas de pueblo a pueblo por medio de posterias y de un pueblo a otro se podía escuchar el sonido. En cada pueblo había una oficina y el telegrafista estaba pendiente de cualquier llamada.

Los pueblos se diferenciaban por medio de letras, por ejemplo, para Tegucigalpa la letra era G; San Pedro Sula, SU: La Ceiba, CB. Si un telegrafista estaba en Tegucigalpa y hacía una llamada de CB-G significaba que Tegucigalpa estaba llamando a La Ceiba y el telegrafista de La Ceiba debía estar atento y decir listo (7) entonces el telegrafista de Tegucigalpa debía transmitir toda la correspondencia que tenía pendiente para La Ceiba y el telegrafista de La Ceiba lo transcribía ya fuera a mano o a máquina. Sino oía una palabra tenía que pedir repetición (CA) y entonces el telegrafista debía detenerse y repetir la palabra que no había escuchado el telegrafista de La Ceiba.

La importancia del telegrafista

Por medio del telégrafo, los pueblos se podían comunicar con sus familiares, asimismo se enviaba correspondencia oficial a las demás autoridades de los diferentes lugares y si no estaba el telegrafista no había esa comunicación, entonces los pueblos se sentían solos por eso lo apreciaban mucho. “El jefe militar, el secretario municipal, el alcalde, el cura y el telegrafista eran las personalidades que no podían faltar en una comunidad” relata Chávez.

Pese a que poco a poco Honduras comenzaba a recibir la tecnología del momento, el servicio de telegrafía continuaba, al grado que estuvo vigente en el país por más de un siglo por lo que se fue pasando de generación en generación. Los telegrafistas enseñaban a por lo menos un hijo, sin embargo, este legado fue desapareciendo en la medida en que los telegrafistas de las nuevas generaciones tuvieron mejores oportunidades que les permitieron dar una educación más avanzada a sus descendientes quienes aún así, conocían en términos generales en qué consistía esta noble profesión.

No fue sino hasta hace unos quince años que desapareció el servicio de la telegrafía en el país y con ello la figura del telegrafista, en esa época aún existían en Comayagüela 10 aparatos telegráficos constantemente trabajando, donde se expedía toda la correspondencia que se recibía de Tegucigalpa al tiempo aparecieron los telex donde ya se podían imprimir dichos mensajes.

Fueron mártines de la guerra del 69 y guerrillas invasoras

Contó que perdieron varios telegrafistas en la guerra del 69 en Goascorán, departamento de Valle, cuando invadieron los salvadoreños de repente y al primero que buscaban era al telegrafista para apresarlo y luego asesinarlo. Otros fueron al frente de batalla y él se salvó de milagro porque le dijeron que iría hasta el siguiente grupo pero se anunció la suspensión de dicha guerra.

Asegura que el telégrafo desde el principio fue una profesión sacrificada porque hubo una época en que habían bastantes guerrillas “montoneras” como los llamaban los estrategas militares y también al primero que buscaban era al telegrafista para que no comunicara que se habían tomada la plaza. Irrumpían en las oficinas y mientra él estaba agachado frente a la máquina era decapitado por los guerrilleros; mientras que a otros generales de cerro, les gustaba capturarlos y llevárselos a las montañas para mantenerse informados de cómo estaba la situación del movimiento guerrillero.

Un servicio social que no debía desaparecer

Con mucha tristeza lamenta que los gobiernos no se preocuparon por mantener las líneas telegráficas que representaron un gran servicio social, y dice social porque por un mensaje de 5 palabras se pagaban 20 centavos, es decir, cuatro centavos por palabra y eso no cubría lo que gastaba el Estado por el mantenimiento de la oficina telegráfica conformada por un telegrafista, que como técnico especializado era el único que sabía descifrar las transmisiones y recepciones para posteriormente hacer los mensajes; un celador para las revisión del trayecto de línea; y el mensajero quien se encargaba de repartir la correspondencia a la comunidad.

También lamenta el hecho de que HONDUTEL ya no cuenta con los trayectos de líneas telegráficas porque fueron destruidos por huracanes y por otros fenómenos naturales y los gobiernos con el afán de incluir la tecnología en el país, descuido esos trayectos.  Asegura que fue tan importante el telégrafo en la historia que en varios países del mundo, en honor a éste, existen periódicos con nombres como “El Telégrafo” o “El Mensajero”.

Chávez Lezama, asegura que según registros de dicha asociación en la actualidad existen al menos unos 320 personas entre jubilados y esposas de jubilados pero también los hay por el sistema del INJUPEMP. (FTR)

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Última actualización el Viernes, 25 de Abril de 2014 14:13

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HISTORIA DE HONDUTEL
El 7 de Mayo de 1976 se publica en Decreto Ley número 431, en el que se crea la Empresa Hondureña de Telecomunicaciones, Hondutel.
El decreto aduce la finalidad de regular la tecnificación, modernización y expansión del sistema de telecomunicaciones en Honduras, para lograr una mayor eficacia en la dirección y administración al alcanzar un nivel de rentabilidad acorde con el incremento de los servicios.

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